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LA ESPIRULINA COMO ALIMENTO FUNCIONAL Y SUS PROPIEDADES

La espirulina es una microalga verde-azul que está de moda por sus propiedades nutricionales y pos sus usos terapéuticos. La mayoría de empresas utilizan las microalgas como estrategia de marketing o como agente colorante. Sin embargo, la espirulina (y los compuestos derivados de ella) muestran potencial para ser utilizados como ingredientes en el desarrollo de nuevos alimentosfuncionales. Se han formulado varios productos alimentarios con espirulina y cada año aumenta la cantidad de nuevos alimentos que se lanzan al mercado incorporando este valioso recurso.

Varios estudios de intervención en humanos han demostrado el potencial de la espirulina para ser utilizada en la prevención o el tratamiento de trastornos relacionados con el síndrome metabólico (diabetes mellitus 2, hiperlipidemia, inflamaciones, estrés oxidativo, hipertensión, obesidad) gracias a sus propiedades quimiprotectoras, antioxidantes, antiinflamatorias y antimicrobianas.

No solo está de moda, sino que es una valiosa fuente de proteínas, provee ácidos grasos esenciales (p. ej., el gamma linolénico). También tiene un contenido excepcionalmente alto de vitamina B12, es considerada una buena fuente de betacaroteno, hierro, calcio y fósforo. Más aún, se ha demostrado que la espirulina tiene una buena aceptación organoléptica, lo que le confiere un gran potencial para considerarse como suplemento nutricional y, finalmente, no se han reportado toxicidades crónicas ni agudas, haciéndola segura para el consumo humano.

¿Cómo puedo incluir la espirulina en mi dieta?

Podemos encontrar espirulina de forma desecada, en polvo o en forma de tabletas, aunque también puedes conseguirla fresca, pero es muy complicado en el mercado actual. Para incluirla en tus recetas te recomendamos utilizar espirulina en polvo, ya que es mucho mas sencillo añadirla en tus ensaladas, batidos y/o postres.

Puedes empezar con el consumo de la espirulina con un smoothie y añadir una pequeña cantidad de este ingrediente para ir acostumbrándote a su sabor. Combinarlo con algo de fruta puede ayudarte, además aumentaras el contenido de vitaminas y minerales.

Por ejemplo smoothie de arándanos, plátano, zumo de naranja y espirulina. También puedes añadirla al café con leche, hacer un pudín de chía con yogur, un poco de espirulina y coronarlo con frutos rojos y unos higos que endulzan la elaboración. O puedes atreverte con una receta más completa, un smoothie bowl con espirulina, plátano, kiwi, además de frutos secos. También puedes añadirla a tus recetas de pancakes saludables, porridge de avena, crêpes…etc.

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